Cuando hace ya cinco años del estallido de la
burbuja tecnológica, los inversores japoneses han vuelto a caer en la misma piedra. Las sospechas de que el
vertiginoso crecimiento del grupo de
Internet Livedoor fue fruto de prácticas ilícitas han sacudido el mundo financiero nipón y provocado un
espectacular desplome bursátil, del 2,8%, la mayor caída en lo que va de año. Más información en
El País