
La Unión Europea baraja la posibilidad de considerar la dirección IP como una información personal. La decisión se basa en el hipotético incumplimiento por parte de buscadores de internet como Google, Yahoo o Microsoft, de las políticas de protección de datos. La dirección IP, el número que identifica a un ordenador en la red, es considerado, sin embargo, por Google como un indicador de la posición de un ordenador, no de una persona. Lo cierto es que el buscador ya ha tenido problemas legales con la organismo europeo por el hecho de conservar durante un período de tiempo las direcciones IP. Desde Google se defienden alegando que lo hacen para poder proporcionar a los usuarios un mejor servicio. De prosperar la medida, las compañías de internet deberían modificar sus estrategias en políticas de privacidad.